
Cuando el servicio se vuelve demasiado intensivo, los platos salen del horno fríos, en el peor momento posible. Un calentamiento deficiente puede hacer que una ensalada crujiente se vuelva blanda, o que un plato principal quede a temperatura tibia. Una lámpara de calor dedicada para secar la vajilla mantiene el flujo de trabajo sin necesidad de usar el horno principal.
Lo que realmente importa, desde el punto de vista técnico
Hemos diseñado este dispositivo para utilizar luz infrarroja controlada: se calientan las superficies, pero no todo el contenido del plato. La cubierta de cuarzo permite una emisión de calor constante, mientras que la geometría del reflector garantiza una distribución uniforme del calor en toda la superficie del plato. Se puede ajustar la temperatura entre 60 y 120°C, con una estabilidad de ±3°C. La altura del foco es de 150 mm, lo que permite calentar uniformemente un plato estándar. Es importante tener una distribución uniforme del calor, ya que de lo contrario, los bordes del plato se queman y el centro permanece frío. El reflector mantiene la distribución del calor dentro de un margen del ±5%, asegurando que cada plato salga con la misma temperatura.
Por qué funciona en una cocina real
Esta lámpara se encuentra justo al lado de la estación donde se preparan los platos, por lo que se puede recalentar y secar la vajilla cuando sea necesario. No hay necesidad de usar un horno convencional. La rápida respuesta de la lámpara reduce el tiempo de espera, y su calor focalizado preserva la textura de los alimentos: el pan sigue crujiente, las proteínas permanecen húmedas y los adornos no se marchitan. El consumo energético es bajo, ya que solo se calienta lo necesario, y en el momento adecuado. Además, su larga vida útil significa menos interrupciones y menos necesidad de reemplazarla.
Detalles prácticos
Es necesario colocar la lámpara a la altura y ángulo adecuados para que la distribución del calor sea uniforme. También es importante mantener el reflector y el elemento térmico limpios para evitar desviaciones en la distribución del calor. Dado que la luz infrarroja actúa rápidamente sobre las superficies, es conveniente utilizar un temporizador o un sensor de temperatura, especialmente con alimentos delicados, para evitar sobrecalentamiento. Este dispositivo está diseñado para funcionar con voltajes comerciales, por lo que se necesita un circuito eléctrico dedicado. Debe encargarse el electricista de instalar los cables y los dispositivos de protección contra cortocircuitos.