
Cómo mantener la temperatura estable en los hornos para hornear, incluso cuando la habitación se enfría
Si alguna vez has dirigido una panadería o fábrica, sabrás cuánto es difícil mantener la temperatura estable en los hornos. Un momento todo está perfecto, y de repente, debido a una corriente de aire o al cambio de estaciones, la temperatura interna del horno comienza a disminuir. Es un verdadero problema para lograr una calidad constante en los productos horneados.
Para solucionarlo, utilizamos bombillas infrarrojas de onda corta, conectadas a un sistema PID de bucle cerrado. En esencia, esto permite que el horno ignore lo que sucede fuera de su interior.
Cómo se mantiene la temperatura estable
La mayoría de los elementos calefactores son lentos: tardan mucho en calentarse y aún más en enfriarse. Las bombillas infrarrojas son diferentes: utilizan radiación, por lo que el calor llega al material que se está horneando de manera instantánea.
Para evitar que la temperatura disminuya, utilizamos termopares de alta velocidad que funcionan como “ojos” del horno. Estos transmiten datos al controlador cada milisegundo. Si el aire de la habitación roba calor del horno, el sistema aumenta automáticamente la voltaje de las bombillas. Todo ocurre tan rápido que ni siquiera te darás cuenta. La superficie donde se hornea permanece exactamente donde la has configurado.
Los componentes que utilizamos
Utilizamos tubos de cuarzo-halógeno. ¿Por qué? Porque el cuarzo puede soportar el calor sin deformarse. Pero hay un truco: no basta con utilizar las bombillas más grandes que encuentres. Debemos especificar la potencia y el voltaje según el tamaño del horno, para asegurarnos de que el calor se distribuya uniformemente por toda la superficie de horneado.
Si utilizas demasiada potencia, obtendrás una corteza quemada y un centro crudo. Hay que encontrar el equilibrio adecuado entre la potencia de las bombillas y la velocidad de movimiento del transportador.
Dónde la gente comete errores
Obtener un control infrarrojo de alta precisión no es algo sencillo. Cuanto más rápido reaccione el sistema a los cambios de temperatura, más estrés recibirán las bombillas. Si utilizas simples relés de encendido/apagado, las bombillas se deteriorarán en pocas semanas. Es un desperdicio de dinero.
En lugar de eso, utilizamos rectificadores controlados por silicio de alta calidad. Esto permite que el flujo de energía sea más estable, evitando así que las bombillas se dañen. Además, es importante asegurarse de que los cables puedan soportar la corriente máxima. Si hay caídas de voltaje, toda la calibración se pierde.